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Cuando ordenar no basta: cómo reconocer y acompañar a clientas con compras compulsivas

Antes de empezar a ordenar, es importante comprender por qué algunas personas acumulan tanto: en ocasiones, no es desorden, sino una relación emocional con las compras.



Cuando ayudamos a ordenar un hogar, no siempre tratamos con cosas… a veces acompañamos historias, emociones y compras que esconden mucho más de lo que parecen.


Como organizadoras, trabajamos con hogares reales. Lugares donde se acumulan cosas, historias y también emociones. Y a veces, detrás del desorden no hay solo falta de tiempo o método, sino una relación difícil con el acto de comprar.


Comprender para acompañar

Comprar es una actividad cotidiana y, en la mayoría de los casos, inofensiva. Sin embargo, hay personas para las que se convierte en una necesidad emocional: compran sin control, sin necesidad real y con una sensación de euforia que pronto se transforma en culpa o angustia.

A esto se le llama compra compulsiva (u oniomanía), y aunque no nos corresponde diagnosticarlo —eso es tarea de profesionales de la salud mental—, sí es importante que como organizadoras sepamos reconocer las señales y actuar con sensibilidad.


Señales que pueden alertarte

Cuando trabajes con una clienta, presta atención si observas:

  • Acumulación de objetos nuevos aún con etiquetas.

  • Cajas sin abrir o bolsas de compras “olvidadas”.

  • Comentarios como “esto me hacía ilusión, pero nunca lo usé”.

  • Compras repetidas del mismo tipo de artículo.

  • Dificultad para desprenderse de cosas nuevas o sentimiento de culpa tras comprar.

Estas situaciones no significan automáticamente que exista una adicción, pero pueden indicar una relación emocional con el consumo.


Lo que hay detrás de las compras compulsivas

El problema no es el objeto comprado, sino lo que representa.Para algunas personas, comprar es una forma de:

  • Calmar la ansiedad o la tristeza.

  • Sentirse en control.

  • Evadir preocupaciones personales.

  • Buscar una gratificación inmediata cuando la vida se siente vacía.

El cerebro libera dopamina al comprar, generando una sensación momentánea de placer. Pero cuando pasa el efecto, aparece el vacío… y el ciclo vuelve a empezar.


Cómo actuar como organizadora profesional

Tu papel no es juzgar ni diagnosticar, sino acompañar con empatía y límites claros.

  1. Escucha sin juicio.A veces la clienta necesita hablar. Escucharla sin corregir ni criticar genera confianza.

  2. Evita frases como “tienes que tirar todo esto”. Sustitúyelas por:

    • “¿Qué objetos usas realmente?”

    • “¿Qué te gustaría conservar por su valor emocional?”

    • “¿Hay algo aquí que no te aporte ya lo que antes te daba?”

  3. Propón cambios graduales.No intentes reducir de golpe el volumen de objetos. Las decisiones forzadas generan resistencia o ansiedad.

  4. Refuerza el valor del espacio. Ayúdales a visualizar lo que ganan con el orden: más calma, más claridad, más control.

  5. Recomienda ayuda profesional si lo ves necesario. Si notas malestar emocional, compras fuera de control o culpa intensa, puedes sugerir con delicadeza acudir a un psicólogo o terapeuta especializado.


Nuestro papel como Organizadoras Profesionales

Una buena organizadora no solo coloca cosas en su sitio. También entiende lo que esas cosas representan y crea espacios donde sus clientas puedan reconciliarse con su entorno y consigo mismas.

Saber detectar cuándo el desorden esconde algo más profundo nos permitirá ofrecer un acompañamiento más humano, ético y consciente.

 
 
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