El orden en el espacio de trabajo: lo que dice la ciencia sobre la claridad mental
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El orden en el espacio de trabajo: lo que dice la ciencia sobre la claridad mental.

Durante años se ha repetido la famosa frase atribuida a Albert Einstein:“Si un escritorio desordenado es señal de una mente desordenada, ¿de qué es señal un escritorio vacío?”
La frase se ha utilizado muchas veces para justificar el caos creativo. Sin embargo, la investigación científica actual apunta en otra dirección: el orden no limita la creatividad, sino que favorece la claridad mental y la capacidad de concentración.
Lo que sucede en nuestro cerebro cuando hay desorden
La profesora de psicología Sabine Kastner, especialista en atención, lleva más de dos décadas investigando cómo el cerebro procesa la información visual. Sus estudios muestran algo muy claro: nuestro cerebro tiene una capacidad limitada para filtrar estímulos.
Cuando trabajamos en un entorno lleno de objetos, papeles o distracciones visuales, nuestro cerebro no ignora ese desorden por completo. Aunque creamos que estamos concentrados en una tarea concreta, otras señales compiten por nuestra atención en segundo plano.
El resultado es sencillo de entender:
Cuantos más estímulos visuales hay, más esfuerzo necesita el cerebro para filtrarlos.
Ese esfuerzo constante provoca fatiga cognitiva.
Y esa fatiga reduce nuestra capacidad de concentración, decisión y rendimiento.
Es decir, el desorden no es solo una cuestión estética: es una carga mental.
Orden visual, claridad mental
En los estudios de Kastner, cuando las personas buscaban un objeto concreto, su cerebro se activaba en función de lo que querían encontrar. Pero cuando aparecían otros elementos en el campo visual, esos estímulos también dejaban una huella en la actividad cerebral.
Esto significa que:
El cerebro no se centra solo en lo importante.
También registra lo irrelevante.
Y ese “ruido visual” consume energía mental.
Por eso, acciones tan simples como despejar el escritorio, cerrar una cortina o trabajar en un entorno más limpio visualmente pueden mejorar la productividad y la claridad mental.
Lo que vemos cada día en los proyectos de organización
Quienes trabajamos como organizadoras profesionales lo observamos constantemente.
Cuando una mesa de trabajo pasa de estar saturada de objetos a tener solo lo necesario:
La persona se siente más tranquila.
Toma decisiones con más facilidad.
Se reduce la sensación de bloqueo.
Aumenta la sensación de control sobre su jornada.
Muchas veces, el cambio no está solo en el espacio, sino en la mente de la persona que lo utiliza.
El orden actúa como un filtro: elimina lo superfluo para que lo importante pueda destacar.
Especialmente importante en entornos con alta carga mental
Esta relación entre desorden y saturación cognitiva es aún más evidente en personas con TDAH o con trabajos que requieren mucha concentración.
Reducir estímulos visuales, dividir tareas o simplificar el entorno no es solo una recomendación estética: es una estrategia funcional para mejorar el enfoque y reducir la sensación de agobio.
Y eso no es una opinión: es un fenómeno medido en estudios de actividad cerebral.
Ordenar para pensar mejor
En la Escuela del Método Ordenóloga defendemos una idea sencilla: el orden no es un fin estético, es una herramienta de claridad y funcionalidad.
Cuando ordenamos un espacio de trabajo:
No solo movemos objetos.
Reducimos ruido mental.
Facilitamos decisiones.
Creamos un entorno que acompaña, en lugar de bloquear.
La ciencia lo confirma: un entorno visualmente despejado no vacía la mente. Al contrario, le da el espacio que necesita para funcionar mejor.
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Y si este enfoque del orden, más amable, real y sin presión, resuena contigo y sientes que podría ser algo más que una pasión, te espero también fuera de aquí.
Puedes encontrarme en @esthertorras, @metodoordenologa y @laescuela_metodoordenologa, donde comparto el orden como herramienta de cuidado, sin juicios y sin exigencias irreales.
Porque el orden no debería pesar. Debería ayudar a vivir mejor. Y las organizadoras profesionales somos clave para acompañar ese cambio.



