top of page

La “Comparación-itis”: El bloqueo invisible que puede frenar tu negocio de Organización Profesional

Actualizado: 30 dic 2025

La comparación-itis es ese hábito de mirar el negocio, los logros o la presencia en redes de otras organizadoras y llegar a la conclusión de que todas lo están haciendo mejor que tú.


La comparación-itis es ese hábito de mirar el negocio, los logros o la presencia en redes de otras organizadoras y llegar a la conclusión de que todas lo están haciendo mejor que tú.
La comparación-itis es ese hábito de mirar el negocio, los logros o la presencia en redes de otras organizadoras y llegar a la conclusión de que todas lo están haciendo mejor que tú.

En el Método Ordenóloga hablamos mucho de sistemas, procesos, productividad y estrategia. Pero hay un tema igual de importante —fundamental, incluso— que afecta silenciosamente el rendimiento, la motivación y el crecimiento de cualquier organizadora profesional: la comparación-itis.


Quizá nunca hayas escuchado este término, pero es probable que sí hayas sentido sus efectos.


La comparación-itis es ese hábito de mirar el negocio, los logros o la presencia en redes de otras organizadoras y llegar a la conclusión de que todas lo están haciendo mejor que tú. Es ese susurro constante que dice:

  • “Debería estar haciendo más.”

  • “Mi negocio no avanza tan rápido como el de ella.”

  • “Yo también debería hacer X, Y y Z.”


Y lo peor no es el pensamiento en sí, sino lo que provoca: parálisis, duda, desconexión con tus propias metas y pérdida de claridad.


Hoy quiero mostrarte cómo reconocerla, cómo afecta tu negocio y cómo puedes liberarte de ella.


Las Redes Sociales: La Fábrica Moderna de Comparaciones

Lo diré sin rodeos: no estás “fallando”. Estás siendo humana en un entorno diseñado para llevarte a compararte.


En redes sociales solo vemos un instante congelado, no la historia completa:

  • No sabes cuántos clientes reales tiene esa organizadora.

  • No sabes cuánto gana… ni cuánto gasta.

  • No sabes si tiene otros ingresos o apoyo económico.

  • No sabes si esa foto fue tomada ayer o hace tres años.

  • No sabes qué ocurre detrás de la cámara —ni en su negocio ni en su vida personal.


Estás comparando tu proceso completo con el destello más bonito de otra persona. Y eso nunca va a ser una comparación justa.


El éxito es individual —y el tuyo no se mide con la regla de nadie más

Como organizadoras profesionales, trabajamos con realidades muy distintas:

  • Hay quien trabaja sola y quien tiene equipos en varias ciudades.

  • Hay quien está comenzando y quien lleva 10 años.

  • Hay quien organiza a tiempo parcial y quien vive 100% de esto.


Cuando comparas tu éxito con el de otra organizadora que vive un contexto distinto, estás utilizando un sistema de medición equivocado.


Tu éxito se mide así:

  • Tu progreso frente a tus objetivos.

  • Tu satisfacción con tu trabajo.

  • Lo que tu negocio aporta a tu vida.

  • Cómo te acercas, paso a paso, a la visión que TÚ tienes.

Ningún otro criterio importa.


Cómo detectar si estás cayendo en la trampa

Hazte esta pregunta con honestidad:

¿Lo que veo de otras organizadoras me inspira… o me paraliza?


Si te inspira, úsalo como referencia creativa. Si te paraliza, ahí tienes un bloqueo emocional que está consumiendo tu energía.


La comparación-itis NO es un problema de capacidad. Es un problema de enfoque.


Antídotos para liberarte de la comparación-itis

1. Silencia lo que te afecta

No tienes que dejar de seguir a nadie. Solo presiona “silenciar”. Tu salud mental también es estrategia de negocio.

Podrás volver a seguir esos contenidos cuando estés fortalecida, enfocada y lista.


2. Crea distancia estratégica de las redes sociales

Puedes:

  • Tomarte un descanso total.

  • Publicar sin entrar a la app.

  • Usar herramientas sin feed de desplazamiento (como Meta Business Suite).


Recuerda: estar en redes NO significa estar consumiéndolas.


3. Mira tus números, no los de otra persona

Una organizadora profesional toma decisiones basadas en datos, no en ruido. Cuando te sientas insegura, revisa:

  • Tiempo dedicado a clientes.

  • Progreso hacia tus metas mensuales.

  • Ingresos reales.

  • Avances en tus procesos internos.


Tus cifras son tu brújula. Las de los demás no te sirven para nada.


4. Revisa qué o quién desencadena tu comparación-itis

Puede ser:

  • Un tipo de contenido

  • Un grupo

  • Una conversación específica

  • Una colega

  • Incluso un hábito personal


Identifica el disparador y corta la cadena.


5. Busca una persona de confianza que te ayude a cambiar el enfoque

Todas necesitamos, en algún momento, a alguien que nos recuerde quiénes somos y qué estamos construyendo.

Rodéate de personas que te devuelvan al camino, no que lo nublen.


Una última reflexión de Ordenóloga

Nuestro trabajo como organizadoras consiste en ver detrás de los espacios perfectos: abrir cajones, descubrir dinámicas familiares, sentir el caos que no se ve desde la calle.


Y aun así, a veces olvidamos que en los negocios pasa exactamente lo mismo.


Lo que ves de otras organizadoras suele ser solo la fachada. El interior —sus miedos, caos, límites y dificultades— no aparece en redes.


Tu trabajo, tu propósito y tu crecimiento valen demasiado como para hipotecarlos por una comparación que no tiene sentido.


Cada minuto que inviertes en tu propio negocio te acerca a la versión más robusta, clara y profesional de ti misma. Y esa es la única comparación que importa. Y recuerda, tu éxito no se mide por lo que muestran los demás, sino por cómo avanzas hacia tus propias metas.

 
 
bottom of page